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sábado, 30 de septiembre de 2017

Luchando siempre con esperanza

Mucho se ha hablado sobre el autismo, si es una enfermedad o una condición, si se cura o no, si se puede revertir esa condición. Hubo muchos casos en el mundo en donde se revirtió completamente el autismo y en otros tuvieron grandes avances en sus vidas. Con distintos métodos, tratamientos y con mucha garra en cada familia, se ha logrado revertir los diagnósticos. Claro que los tiempos son diferentes para cada caso, pero eso no debe detenernos.

Viviana Gabriele, especialista en el tema, dice que “hay de los dos casos, conozco niños que no tienen ni un rasgo de su autismo. Por ejemplo Temple Grandin tiene una vida súper plena pero sigue teniendo autismo. Raun Kaufman diagnosticado con autismo severo, no tiene ni un rasgo de su autismo. Y aquí en Argentina soy testigo de los dos tipos de casos. No quiero exponer a las familias sin su permiso pero crean que los hay. De todos modos es como dicen ustedes, más allá de si revierte o no, lo importante es poder ayudarlos a alcanzar su máximo potencial, sea el que fuere y que tengan una vida plena y feliz”

El gran desafío como padres es el de encontrar las herramientas y los tratamientos adecuados para ayudarlos en sus aprendizajes, no hay un método único. Pero cada niño tiene la capacidad para crecer y superarse, de hecho, hoy los científicos hablan de que la neuroplasticidad les permite superar todos los límites y que los diagnósticos son solo informativos.


El camino es difícil pero no imposible, requiere de mucha paciencia, comprensión, respeto, tiempo y garra. También de disfrutar y festejar cada nuevo logro.

Soy papá y mi fe es ilimitada, confío en que Dios y nosotros como padres podemos hacer el milagro. Cada caso es distinto, pero la lucha de cada familia es inmensa, valiente, heroica... A partir de ahí, todo es posible, porque el amor siempre es más fuerte que los diagnósticos...


Para entender a los niños con autismo es necesario comprender cómo se sienten ante distintos estímulos o situaciones. 




lunes, 18 de septiembre de 2017

Sobre la tolerancia como deber

La intolerancia nace de tener el corazón pequeño, también de poseer una inteligencia diluida por la vanidad, el perfeccionismo y el elitismo. En esa línea de pensamiento, quien no puede comprender a otra persona es probable que tampoco pueda comprenderse a sí mismo, pues pasa demasiado tiempo mirándose su ombligo...

Todo vivimos en el mismo bosque, ¿acaso despreciamos a un árbol porque sus hojas tienen un color distinto, o porque no tiene la altura esperada para formar parte del paisaje esperado?

El bosque, la humanidad, se nutre de la riqueza de cada uno.
Los niños con autismo también forman parte de ese bosque, y requieren de los mismos cuidados y respeto que cualquier niño.

No rechaces a ningún niño, ni por su aspecto ni por su conducta. Cada árbol da su fruto a su tiempo...

En el aula, ayúdalos para que puedan integrarse verdaderamente. Tu respeto es muy valioso para ellos.

La amabilidad nos ayuda a acercarnos al prójimo...



domingo, 2 de abril de 2017

Día de conmemoración del Autismo: testimonios para reflexionar


                  Por Walter Calabrese

El 2 de abril es el Día de la Conmemoración del Autismo, una jornada en donde se invita a la reflexión y concientización sobre su significado y los esfuerzos de cada familia para educar a sus hijos.

En primer lugar, le acerco una reflexión propia. Luego va el testimonio de una joven con Síndrome de Asperger. 

Cada mañana le pido a Dios un milagro, luego de mucho andar caigo en la cuenta que el milagro es la vida, es ese hermoso hijo que Dios me confió para que lo acompañe en cada trayecto. Ser papá de un niño con TGD me obligó a repensar muchas cosas, a valorar otras que no percibía y también a no perder de vista cuán importante es cada niño para Dios.

Hoy, cuando mi hijo tiene 6 años, puedo disfrutarlo sin exigirle nada, festejo cada logro, celebro cada abrazo que me regala con su inmensa inocencia, cada palabra nueva que pronuncia es como si ganáramos la copa del mundo. Verlo mover sus manos con entusiasmo con algo que lo alegra es un refresco.

El autismo no es una enfermedad, es otra manera de procesar los estímulos y la información que les llega. Son inteligentes, piensan, sienten y se alegran como los llamados “neurotípicos”. No están en “otro mundo”, viven y sienten lo mismo que todos.

Por eso, te ruego que no lo mires con asombro, sólo obsérvalo y acéptalo con respeto, háblale como a cualquier amigo que se acerca. Si no te mira a los ojos no es por timidez, es su manera de concentrase, de pensar para organizar sus ideas. Si te brinda un abrazo, abre tus brazos, porque te está hablando con todo su cuerpo. No solamente las palabras pueden decir algo, verdad. Y si te mira a los ojos acepta su mirada compartiendo la paz que nos regala Dios, que para eso lo hace el Creador, para que lo imitemos.

Cada niño con TEA recorre muchos pasillos y puertas para poder compartir sus vivencias con nosotros. Terapeutas, consultas para descifrar cuál es el mejor tratamiento, diagnósticos, más la opinión cruzada entre los que recomiendan el TCC y los que dan un enfoque más psicológico.

Luego de haber recorrido con mi hijo todos esos lugares he llegado a una conclusión: cada niño es único, por lo cual necesita una atención enfocada en su persona y no en una corriente terapéutica. No hay un caso igual a otro, no hay que encasillar a nadie, sólo hay que poner garra y amor para acompañarlos en sus aprendizajes. Nada es sencillo en la vida, pero con responsabilidad profesional y bien enfocados en las particularidades de cada niño se puede avanzar.
 

Adjunto un testimonio que me parece importante, en particular, para escuchar a quienes se encuentran dentro del Espectro Autista (EA).

Hola, me presento: Mi nombre es Sandra, tengo 22 años de edad, soy estudiante de Medicina, y tengo el diagnóstico de Síndrome de Asperger. A punto de ser 2 de Abril, día de conmemoración del Autismo, hay algunas reflexiones personales que quiero compartir:

– El Autismo no es una enfermedad, no se cura, no se contagia; no es producto de una mala crianza, o de la falta de cariño de los padres. El Autismo es una condición del desarrollo; no se necesitan ‘’curas milagrosas’’, vuelvo a repetir NO ES UNA ENFERMEDAD, se necesitan herramientas, apoyo, comprensión…

– Un personaje en una serie, una telenovela, en un libro, NO debe de usarse como punto de partida para decir si alguien está en el Espectro o no; los estereotipos fundados en películas como Rainman, han hecho mucho daño, y haber visto una serie, o haber leído un libro en el que se ‘’plantea’’ a un personaje EA, no te hace ipso facto, experto en el tema. Sería de gran ayuda que no se siguieran difundiendo como ejemplos del diagnóstico.

– Autismo NO ES IGUAL a enfermedad celíaca; en el Espectro, existen tanto personas intolerantes al gluten, como aquellas que no lo son (me incluyo). No es un requisito para hacer el diagnóstico, y las dietas libres de estos alimentos, deben solo prescribirse en caso de intolerancia, y no sólo por tener el diagnóstico de EA.

– NO existe un fenotipo del Autismo; no existen características físicas establecidas para hacer o descartar un diagnóstico. Comentarios tales como: “no tienes cara de…’’, son de mal gusto, e incomprensibles. Que no luzcamos, como esperan que lo hagamos, no quiere decir que no estemos en el EA.

– Quienes nos encontramos en el EA, tenemos el mismo derecho que los demás, de ir a la escuela, de trabajar, de tener pareja; no son privilegios ni favores.

– En el Autismo no hay incapacidades, hay dificultades, que se trabajan, ante las cuales se buscan alternativas y soluciones.

– Los libros donde se detallan las características del Espectro Autista, no deben ser sentencias en la vida de nadie. POR FAVOR no desistan con nosotros… Nosotros somos mucho más que lo que dice un libro, merecemos tener oportunidades; no nos pongan límites, ni hagan conjeturas…

– SENTIMOS, por favor, entiéndanlo… NO somos indiferentes a lo que pasa a nuestro alrededor, NO vivimos en nuestro mundo; tal vez las respuestas que tenemos ante ciertas situaciones, no sean las que se esperan, pero nosotros también nos EMOCIONAMOS, LLORAMOS, REÍMOS, nos MOLESTAMOS, nos ENAMORAMOS, y un largo etcétera…

– NO somos niños eternos, NO somos ángeles, ni cualquier ser mitológico con el que se nos ha querido relacionar; SOMOS HUMANOS, con todo lo que eso conlleva y aunque me parece increíble tener que explicar esto, parece que no queda claro…

– Como los demás tenemos tanto buenos como malos momentos; con dar visibilidad al Autismo, no se busca ocultar las circunstancias difíciles, no sé busca poner esto como un sueño “lleno de rosas y bombones”; se busca mostrar la REALIDAD y los extremos, ya sea poner al Autismo como una “TRAGEDIA’’ o una “BENDICIÓN”, NO son buenos. El Síndrome de Asperger no me hace la vida más fácil, no se me dan más oportunidades, y mis dificultades en el día a día, no se reducen por ello; aseverar que por tenerlo TODO ES MEJOR es equivocarse.

Dejen de minimizar o maximizar situaciones en base a que diagnóstico se tiene en el Espectro. Dejen de tratarnos de forma tan arbitraria. DEJEN de estereotiparnos.
Este próximo 2 de Abril, un día de conmemoración (no de celebración) escúchenos, tomen en cuenta nuestra participación, si se tienen dudas, pregunten, pero POR FAVOR no lleguen a conclusiones tajantes, e injustas…  Gracias.
 
Entiendo que este valioso testimonio sirve para estar más informados sobre el autismo y para recordar que cada persona es el prójimo, es decir, el más próximo al que debemos ayudar. Los niños con autismo también están próximos…

lunes, 18 de julio de 2016

El tratamiento neurolingüístico para niños con autismo

La odisea de encontrar al terapeuta adecuado



Por Silvia Romero *


Todos los padres de niños con TEA hemos pasado por recorridos similares. En primer lugar, el desconcierto ante un tema al cual se desconoce por completo, la ansiedad que ello genera, cómo ayudarlo en los tratamientos, a quién recurrir, a dónde llevarlo. Son todas las preguntas que nos hacemos cuando nos dan el primer diagnóstico de nuestros niños.
Existen diversos y variados tratamientos, hoy analizaremos el Tratamiento Cognitivo Conductual (TCC) que realizan los terapeutas especializados en neurolingüística.

¿Qué es la neurolingüística?
La Neurolingüística es un amplio campo que tiene como misión el estudio de las correlaciones del lenguaje con las funciones cerebrales. Se ocupa del estudio del lenguaje al explicar su organización y funcionamiento. La Neurolingüística nos permite ahondar en el lenguaje y en los mecanismos cerebrales subyacentes al mismo, es decir, se estudia cómo se procesa el lenguaje en el cerebro de los niños.

Valga el testimonio de una mamá: “Ella lo ayudó a armar las oraciones en su cabeza mucho antes de que haya lenguaje. Trabajaba en la construcción del lenguaje. Para mí una terapia genial”.

El neurolingüista trabaja no solo el área de la comunicación y lenguaje, sino también el de la atención conjunta y la conducta entre otras. Un neurolingüista profesional es quien en el primer mes puede darte una clara idea de qué y cómo hacer para que el niño pueda modificar una conducta no deseada a partir de un programa de actividades estructuradas para ese fin.

Un buen neurolingüista necesita de los padres y los convoca a ser parte del programa pidiendo que tomen nota cada día de aquello que observan. Además, los escucha y averigua qué les preocupa de su hijo o hija. También asesora y señala las estrategias para acompañar el programa que estén trabajando con el objeto de sostener los pequeños grandes logros de los chicos.
El neurolingüista que trabaja con profesionalidad no dice que un niño con autismo tiene problemas de límites. Porque justamente quien es neurolingüista sabe que eso es señal de la ausencia de comprensión de los códigos de socialización y de lenguaje. Su tarea es, precisamente, la de ayudarle a decodificar los mensajes, para darle herramientas al niño y a la familia, de modo de poder dar a conocer qué se quiere, qué se siente o qué se espera.

En el tratamiento, utiliza distintos métodos y técnicas para que el niño pueda aprender a esperar, a responder adecuadamente, a entender las preguntas que se le hacen, etc.
Nuestro hijo hizo tratamientos con neurolingüistas maravillosos. En su primera sesión, el nene pudo permanecer sentado tres minutos solo, sin forzarlo. Y logró en esa misma reunión sentarse a la orden de sentate, solo! Un milagro. Cabe aclarar, que nuestro hijo no paraba en todo el día de deambular! Era hiperactivo y se caía de cansancio. La neurolingüísta resolvió algo que creíamos imposible en la primera sesión y sin coerciones. Fue simple, con un premio de refuerzo por cada logro, nada más.

Eso fue solo el principio. Primero trabajó la atención y la conducta. Luego vino el lenguaje con una fonoaudióloga que también era neurolingüista. Más tarde, intentamos con un tratamiento en el domicilio. Aquí, tuvimos una etapa que fue un gran aprendizaje. Nos corrigieron, nos enseñaron, nos ayudaron, hasta me filmaba haciendo cosas habituales con mi hijo, y la terapeuta me mostraba que cosas hacia yo que reforzaban más los berrinches o aquellas conductas que, por ansiosa, por verlo tranquilo, cedía o reforzaba más en vez de extinguirla.
Es un trabajo muy lento y sostenido, pero da resultados.

He visto chicos no parlantes de 4 años que hicieron este tipo de tratamiento y que unos años después te asombra verlos tan pero tan bien, hablan, cuentan, ríen, son receptivos. Mi hijo también es un ejemplo de ello.

Los lugares para estudiar neurolingüística son muchos. Hay ONG como APADEA, EDINPA y otras, también en universidades. Pero la realidad es que si solo es teórico (algunas universidades dan a distancia), no sirve. En EDINPA no te dan el certificado si no tenés 60 horas mínimo de práctica en el tratamiento con TCC. No les interesa ganar plata con los cursos. Quieren que sean profesionales que no la toquen de oído. Eso es pensar en los chicos. No en la chapa. Y me gusta!

La gran preocupación de muchos padres con hijos con TEA es que se encuentran con profesionales que dicen ser neurolingüístas, pero que, lamentablemente, tocan de oído. Así aparecen muchos “chantas” lucrando con la desesperación de quienes buscan terapias para sus hijos, incluso algunos cobran excesivamente los informes de evaluación, otro tema controversial.

Un informe de evaluación de un niño con TEA debe hacerse a través de un trabajo interdisciplinario, en donde intervienen el neurólogo, la psicoterapeuta, la psicopedagoga y la fonoaudióloga. Dicha observación no puede realizarse en 40 minutos en una oficina que el niño apenas conoce, porque le lleva unos minutos de adaptación a la criatura. Una buena evaluación debe realizarse en varias sesiones con los profesionales mencionados.

Para darles un ejemplo claro, en una ocasión llevé a mi hijo a una psicóloga de una fundación para que le realizara el informe. De entrada, me recibió con cara de pocos amigos porque el nene quería jugar con la botonera del ascensor. Al llegar al consultorio, como todo niño, necesitaba explorar el lugar. Eso llevó unos minutos, por lo que la terapeuta me respondió que no podía evaluarlo porque era muy inquieto. Ni siquiera se tomó la molestia de sentarse con él para mostrarles los rompecabezas. En 20 minutos dijo haberlo evaluado, y a los dos meses la fundación me entrega un informe que era una bestialidad, puesto que no se ajustaba en nada al comportamiento de mi nene. Peor aún, en el informe lo llamaban con otro nombre a mi hijo. Una total falta de respeto e irresponsabilidad.

Yo vengo meditando sobre esto. Hay profesionales que quieren trabajar en serio con pacientes con TEA, pero hay quienes ven un gran negocio, porque la demanda es altísima y son pocos los terapeutas especializados. Esto me hace pensar que no podemos permanecer neutrales ni impávidos ante tanta desprolijidad, como pasa con los contratos de palabra y no escritos de dar media hora de terapia a un paciente y cobrar una hora de sesión completa!!! Eso es una verdadera estafa a las obras sociales y a los padres. Hace años que vengo con tratamientos con mi hijo, y este fenómeno se empezó a dar hace un año aproximadamente. Sé por psicólogos que me lo han dicho, que entre ellos se ponen de acuerdo en esta práctica para parecer que todos están en la misma fórmula de trabajo, y te la dibujan como que el nene no puede resistir o tolerar más tiempo de terapia. A eso, le agregan el tema viáticos (si es a domicilio) o tiempo de viajes...

Conclusión: ganan 570 pesos la sesión según nomenclador, por media hora de trabajo donde seguramente, entre que se preparan y comienzan la actividad, perdieron 10 a 15 minutos. Es decir, el nene recibe 15 a 20 minutos de sesión. Y agreguemos a eso la ausencia de profesionalidad y de preparación en algunos terapeutas. ¿Cuántos casos hay así?

A mí me tocaron tremendos profesionales que me saco el sombrero, pero también hubo fiascos. Y como conozco lo que es un trabajo serio, puedo ver las diferencias.
Los que más me preocupan son los papás nuevos en el tema, los que recién comienzan y siempre ven a sus hijos exactamente igual que al principio después de meses de terapias y les dicen: señora, necesita medicación -para que se quede quieto, para que preste atención-etc.

Festejo cuando hay excelentes profesionales, pero siento mucho dolor al ver como algunos chantas toman ventaja ante la desesperación de los padres, que en la ansiedad por encontrar una escuela (que es una verdadera odisea encontrar vacantes, lista de espera o que no encaja en el perfil de la institución) o por empezar un tratamiento efectivo para sus hijos, caen en las trampas de estos “vivos” que dicen hacer terapia neurolingüística o psicoanalítica.

Lo único que podemos hacer los padres es mantenernos en contacto e informados sobre estas prácticas desleales. También, para reconocer a quienes sí realizan su tarea con profesionalidad y compromiso real por los chicos.


* Con la colaboración de Walter Calabrese