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jueves, 6 de abril de 2017

Perú: el niño costero azota al país


Por Walter Calabrese


El país ha sufrido las lluvias torrenciales más virulentas de los últimos 20 años desde fines de enero pasado. Ya se habla de decenas de víctimas fatales y más de 700.000 personas que han quedado afectadas en sus viviendas y actividades por el avance del agua.

El fenómeno del Niño es el que ha provocado destrozos por doquier, han desaparecido puentes y autopistas, las tierras cultivadas se transformaron en lodazales, pueblos enteros quedaron tapados por el agua. Muchas ciudades tuvieron que declarar el estado de emergencia, como ha sucedido en las tres regiones más afectadas en el norte del país, en Tumbes, Piura y Lambayeque.

En la zona costeña también hubo daños, las abundantes lluvias llegaron a Lima, La Libertad, Cajamarca e Ica.

Pero no todo debe atribuírsele al “Niño costero”, muchos cambios son ocasionados por la excesiva deforestación, como lo indican las fotos recopiladas por el Proyecto Monitoreo de la Amazonia Andina.
 Las imágenes satelitales permiten comparar el antes y el después de la venida del Niño.

Se viene el “Niño Volcánico”

La alerta provino del científico peruano Jorge Manrique Prieto, un experto en sensoramiento remoto satelital que ha detectado una gigantesca masa de agua caliente de 31 grados de temperatura en el pacífico Sur, que sería generado por erupciones de miles de volcanes submarinos. En sus investigaciones pudo estimar que en agosto podrían arribar esas masas de agua a las costas peruanas y que sería mucho más devastador que la actual corriente del Niño que tiene 27 grados.

“Se trata de masas de agua caliente de 31 grados de temperatura, descritas por los científicos de los EEUU como un pico termodinámico anormal, que dará lugar a la generación de vapor de agua desde el Océano Pacífico hasta cuatro veces más de lo normal y a precipitaciones en la costa continental del Pacifico de efectos mayores al causado actualmente por la masa de agua caliente de 27 grados que hemos denominado 
Niño Costero”, afirmó Jorge Manrique Prieto.

El científico peruano elaboró un 
mapa satelital interactivo para advertir a las autoridades del país que está subido a la web en el sitio de la Administración Nacional Oceánica y atmosférica de los EEUU. En el informe se puede apreciar unas gigantescas manchas de un rojo intenso, que indican gráficamente esas masas de aguas calientes que van deslizándose hacia Perú.

Por esas razones, sostiene que el Niño Costero debería llamarse Niño Volcánico, puesto que en las profundidades del mar en donde se localizó este fenómeno existen más de 5.000 pequeños volcanes submarinos que entran en erupción y van calentando las aguas profundas a niveles anormales, las llamadas anomalías térmicas. Esas masas de aguas cálidas tienen una capacidad de evaporación mayor y se van dirigiendo periódicamente hacia las costas de Perú.

Los científicos consideran que la actividad volcánica está regulada por factores incontrolables, como la influencia de los astros, que por su posicionamiento o alineamiento de los planetas pueden producir una fuerte presión magnética sobre el núcleo o magma de la Tierra. “Esta presión gravitacional produce una expansión o contracción del núcleo y por este efecto el magma busca salir y lo hace a través del sistema de volcanes submarinos, que conforman el llamado Círculo de Fuego, en el que se encuentran la mayoría de países latinoamericanos y asiáticos, entre ellos el Perú”, confirma
 Manrique Prieto.

Otro factor que incide en la actividad volcánica son “las tormentas solares que llegan a la Tierra y afectan fuertemente la Magnetósfera, es decir producen presión magnética sobre el núcleo ígneo de la Tierra e incentivan el brote de volcanes submarinos”, concluyó el investigador peruano que trabaja en EEUU.



viernes, 8 de julio de 2016

La sequía que atrapa a Guatemala

El fenómeno del Niño afecta las cosechas del país



Por Walter Calabrese 


El país ha quedado a la intemperie, sin agua las sequías están resquebrajando las tierras de cultivo, lo que provocó una crisis alimentaria de tres millones de personas. Desde 2012, el llamado fenómeno climático de “El Niño” viene afectando el Corredor Seco, una extensa franja que va desde El Salvador, pasa por Honduras, Nicaragua y termina en Guatemala. En este país, ocupa siete departamentos, entre los que se encuentran los poblados más humildes. En estos lugares, se han perdido el 80 por ciento de las cosechas en los últimos cuatro años, según datos aportados por la ONG Oxfam.

La escasez de lluvias ha acrecentado la crisis alimentaria, riesgo que se puede extender a 900.000 personas más. Lo grave es que los niños quedan en situación de alta vulnerabilidad, puesto que muchos sufren de malnutrición y desnutrición.

El Niño sigue arrasando y asolando las tierras de América Latina y el Caribe, en la década pasada 15 millones de personas fueron afectadas por las inundaciones, tres millones por las sequías y cinco millones por las temperaturas extremas.

Según cálculos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), el escenario que se viene no es nada propicio, estiman que habrá un aumento del número de pobladores en riesgo de padecer hambrunas en varias regiones de Latinoamérica, que podría ser de cinco millones según las proyecciones para el 2020 y luego alcanzar los 26 millones en el año 2050.

Hasta la actualidad, las acciones de protección social y ambiental ensayadas por los distintos gobiernos de la región no han logrado recomponer las pérdidas en materia alimentaria. En Guatemala, las autoridades se encuentran muy limitadas, sólo pueden abastecer de alimentos a la mitad de los que son afectados por los fenómenos climáticos.

La crisis del agua sigue en aumento, sequías, el cambio climático, el Niño y las acciones de deforestación están acelerando los tiempos de incertidumbre para asegurar su abastecimiento a toda la población del planeta. "No podemos responder con medidas paliativas, se necesitan inversiones más sostenibles que tengan que ver con todo el manejo integral de las cuencas", afirmaba Diego Recalde, representante de la FAO en Guatemala.


La tierra se reseca en los brazos del sol, grita espantada por el dolor de la sed y por la indiferencia del ser humano, que no ha aprendido a valorar que la tierra es su casa.

jueves, 13 de noviembre de 2014

El cambio climático provoca más rayos

El cambio climático podría causar un incremento del 50 por ciento en el número de tormentas eléctricas cuando se acerque el final de este siglo


  Por Walter Calabrese

En un estudio realizado por científicos estadounidenses se asegura que el cambio climático podría causar un incremento del 50 por ciento en el número de tormentas eléctricas cuando se acerque el final de este siglo. Las consecuencias más evidentes serán el aumento de incendios y de víctimas fatales.

"Con el calentamiento, las tormentas serán más explosivas", remarcó el científico David Romps, profesor de biología en la Universidad de California, Berkeley, y principal autor de la investigación publicada en la revista estadounidense Science.

"Este fenómeno se explica por el crecimiento del vapor de agua en la atmósfera, que alimenta el movimiento de las corrientes de aire caliente", aclaró. Cuando suben estas corrientes calientes hacia las masas de aire frío, cargadas de partículas de hielo, genera una mayor descarga de rayos.

"Ya sabemos que cuánto más deprisa suben las masas de aire caliente a la atmósfera, más rayos hay. Y cuántas más precipitaciones haya, más rayos habrá también", agregó David Romps.


Las consecuencias del cambio climático

El aumento de la frecuencia de estas tormentas eléctricas provocaría más heridos y víctimas mortales, en la actualidad las estadísticas que se manejan rondan las 1000 personas que mueren al año en Estados Unidos por estos motivos.

También existiría un número mayor de incendios en los bosques, que es la causa principal de la mayoría de estos siniestros, además de ser los más difíciles de contener.

Con la investigación, los científicos pudieron concluir que el nivel de las precipitaciones y la velocidad con que suben las masas de aire caliente a la atmósfera eran buenos indicadores para predecir y determinar la frecuencia de las tormentas. El 77% de las tormentas podrían predecirse a partir de estos dos indicadores.

Luego de haber estudiado y analizado 11 modelos climáticos distintos, los científicos norteamericanos advirtieron que, por cada grado de aumento de la temperatura, aumentarían en un 12% el número de tormentas sobre el planeta.

Finalmente, los investigadores calcularon que de aquí al final del siglo la temperatura subirá cuatro grados de media si las emisiones de gases de efecto invernadero se mantienen a este nivel, por lo que estiman que habría un 50 por ciento más de tormentas en 2100.

Otro documento que fue dado a conocer por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático en Copenhague dice abiertamente que la influencia humana sobre el clima es evidente.  Ya estamos en las emisiones de gases de efecto invernadero más altas de la historia de la humanidad, la atmósfera y el océano aumentaron sus temperaturas, los mares crecieron, la nieve se derrite y las concentraciones de dióxido de carbono y metano siguen aumentando.

"Este documento es bastante más explícito que los anteriores. El calentamiento es inequívoco, la humanidad es la causante, el nivel de concentración de gases de efecto invernadero no tiene antecedentes en la historia, y si seguimos emitiendo de esta forma, habrá más calentamiento. Cuanto más tardemos en actuar, más costoso será adaptarnos", remarca la doctora Matilde Rusticucci, directora del Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UBA y uno de los autores del Quinto Informe del IPCC.

"Esto no afecta a todos por igual. Habrá sectores que acusarán más rápidamente el impacto. Por ejemplo, las lluvias cada vez más intensas pueden dañar la producción y la calidad de los alimentos, del mismo modo que las sequías sostenidas. También habrá cambios en la disponibilidad de agua", afirma Rusticucci.

Las decisiones para mitigar las consecuencias del cambio climático dependen de las máximas autoridades de los países más contaminantes, sin el compromiso de ellos todo esfuerzo de los científicos queda en la nada. Lo peor es que no queda mucho tiempo para resolverlo, la tormenta acecha y no estamos preparados para lo que vendrá.







domingo, 2 de noviembre de 2014

Cambio climático: Hay que actuar rápido

                                                                                                          Por Walter Calabrese


El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, resaltó que disponemos de  los medios para luchar contra el cambio climático y que es necesario actuar con rapidez y firmeza para esquivar las consecuencias destructivas que ya se perciben en distintos puntos del planeta.


                    Ban Ki-moon presentó infome sobre Cambio Climático  Foto: Reuters


"La ciencia ha hablado, no hay ambigüedad, los líderes deben actuar, el tiempo no está de nuestro lado", sentenció Ban Ki-moon en Copenhague durante la presentación de la síntesis del Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de expertos en Cambio Climático de la ONU (IPCC).

El texto del informe es contundente, manifiesta que el cambio climático es “inequívoco”, que cada vez tiene mayor influencia lo que hace el hombre con la naturaleza y remarca que solamente con la disminución de las emisiones se puede limitar el impacto ambiental a un “nivel razonable”.

El Quinto Informe de Evaluación (AR5, por sus siglas en inglés) será una referencia vital para encarar las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y poder alcanzar un acuerdo global en París el año próximo, para sustituir a partir de 2020 al Protocolo de Kioto.


            Especialistas en Cambio climático en la renuión de Copenahgue  Foto: AP

El AR5 remarca que, para alcanzar el objetivo de limitar el aumento de temperatura en superficie a finales del siglo XXI a 2 grados con referencia a niveles preindustriales, serán necesarios sucesivos recortes y disminuciones de emisiones "substanciales" y "sostenidos" en las próximos 50 años -del 40 al 70 % entre 2010 y 2050-, para así eliminarlas "casi a cero" en 2100.

También se refiere a las concentraciones de CO2 “a niveles sin precedentes en 800.000 años", en donde el calentamiento de la atmósfera y los océanos, la acidificación de mares, la reducción de la capa de hielo en los polos y un incremento de los fenómenos climáticos más extremos.

Las estadísticas del clima global hablan por sí mismas: cada una de las tres últimas décadas ha sido más cálida que las anteriores, con un aumento "probable" de la temperatura de 0,85 grados de 1880 a 2012.  Además, el nivel del mar creció 19 centímetros de 1901 a 2010 y podría seguir subiendo entre 26 y 82 en 2100.

"No hay un plan B porque no hay otro planeta", enfatizó el presidente del IPCC, Rajendra Pachauri, quien instó a que el mensaje llegue a los oídos de los que toman las grandes decisiones en el mundo: los políticos, líderes empresariales y sectores vinculados al cuidado del medio ambiente.

Informe de Euronews