Comprender el panorama global permite reconocer que la Política puede ser un factor de cambio

Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de agosto de 2016

El Papa ora por los niños y las familias en dificultad


   Por Walter Calabrese

El Papa Francisco se pregunta en este video sobre cómo debemos cuidar a la familia sabiendo que es uno de los bienes más valiosos de la humanidad. También nos invita a reflexionar sobre las situaciones que pueden volver vulnerables a las familias del siglo XXI. Por ello, la idea es compartir esta grabación del Santo Padre que nos llama a orar por las familias en dificultad.

                                                      El video del Papa Francisco

Consejos del Papa Francisco para educar a los hijos


    Por Walter Calabrese

El Papa retoma un capítulo de la Exhoratación Apostólica "La alegría del amor", en donde habla de las claves en la educación de los hijos. El Pontífice nos invita a buscar en la familia el espacio para fortalecer los vínculos y la educación de los niños.


1. No obsesionarse por el control de los hijos

“La obsesión no es educativa, y no se puede tener un control de todas las situaciones por las que podría llegar a pasar un hijo. (…) Si un padre está obsesionado por saber dónde está su hijo y por controlar todos sus movimientos, sólo buscará dominar su espacio. De ese modo no lo educará, no lo fortalecerá, no lo preparará para enfrentar los desafíos. Lo que interesa sobre todo es generar en el hijo, con mucho amor, procesos de maduración de su libertad, de capacitación, de crecimiento integral, de cultivo de la auténtica autonomía. Sólo así ese hijo tendrá en sí mismo los elementos que necesita para saber defenderse y para actuar con inteligencia y astucia en circunstancias difíciles”.

2. Ojo con el abandono afectivo

“Cuando un hijo ya no siente que es valioso para sus padres, aunque sea imperfecto, o no percibe que ellos tienen una preocupación sincera por él, eso crea heridas profundas que originan muchas dificultades en su maduración. Esa ausencia, ese abandono afectivo, provoca un dolor más íntimo que una eventual corrección que reciba por una mala acción”.

3. La educación de la voluntad  

“La tarea de los padres incluye una educación de la voluntad y un desarrollo de hábitos buenos e inclinaciones afectivas a favor del bien. (…) La formación moral debería realizarse siempre con métodos activos y con un diálogo educativo que incorpore la sensibilidad y el lenguaje propio de los hijos. Además, esta formación debe realizarse de modo inductivo, de tal manera que el hijo pueda llegar a descubrir por sí mismo la importancia de determinados valores, principios y normas, en lugar de imponérselos como verdades irrefutables”.

4. Es necesario desarrollar hábitos

“Alguien puede tener sentimientos sociables y una buena disposición hacia los demás, pero si durante mucho tiempo no se ha habituado por la insistencia de los mayores a decir «por favor», «permiso», «gracias», su buena disposición interior no se traducirá fácilmente en estas expresiones. El fortalecimiento de la voluntad y la repetición de determinadas acciones construyen la conducta moral, y sin la repetición consciente, libre y valorada de determinados comportamientos buenos no se termina de educar dicha conducta. Las motivaciones, o el atractivo que sentimos hacia determinado valor, no se convierten en una virtud sin esos actos adecuadamente motivados.”

5. Enséñales que las malas acciones tienen consecuencias

“Es indispensable sensibilizar al niño o al adolescente para que advierta que las malas acciones tienen consecuencias. Hay que despertar la capacidad de ponerse en el lugar del otro y de dolerse por su sufrimiento cuando se le ha hecho daño. (…) Es importante orientar al niño con firmeza a que pida perdón y repare el daño realizado a los demás. Cuando el camino educativo muestra sus frutos en una maduración de la libertad personal, el propio hijo en algún momento comenzará a reconocer con gratitud que ha sido bueno para él crecer en una familia e incluso sufrir las exigencias que plantea todo proceso formativo”.

6. Corregir con amor  

“Uno de los testimonios que los hijos necesitan de los padres es que no se dejen llevar por la ira. El hijo que comete una mala acción debe ser corregido, pero nunca como un enemigo o como aquel con quien se descarga la propia agresividad. Además, un adulto debe reconocer que algunas malas acciones tienen que ver con la fragilidad y los límites propios de la edad. Por eso sería nociva una actitud constantemente sancionatoria, que no ayudaría a advertir la diferente gravedad de las acciones y provocaría desánimo e irritación: «Padres, no exasperéis a vuestros hijos»”.

7. Un equilibrio entre los extremos

“¿Cómo integrar disciplina con inquietud interior? ¿Cómo hacer para que la disciplina sea límite constructivo del camino que tiene que emprender un niño y no un muro que lo anule o una dimensión de la educación que lo acompleje? Hay que saber encontrar un equilibrio entre dos extremos igualmente nocivos: uno sería pretender construir un mundo a medida de los deseos del hijo, que crece sintiéndose sujeto de derechos pero no de responsabilidades. El otro extremo sería llevarlo a vivir sin conciencia de su dignidad, de su identidad única y de sus derechos, torturado por los deberes y pendiente de realizar los deseos ajenos”.

8. Enséñales a esperar

“En este tiempo, en el que reinan la ansiedad y la prisa tecnológica, una tarea importantísima de las familias es educar para la capacidad de esperar. No se trata de prohibir a los chicos que jueguen con los dispositivos electrónicos, sino de encontrar la forma de generar en ellos la capacidad de diferenciar las diversas lógicas y de no aplicar la velocidad digital a todos los ámbitos de la vida. La postergación no es negar el deseo sino diferir su satisfacción. Cuando los niños o los adolescentes no son educados para aceptar que algunas cosas deben esperar, se convierten en atropelladores, que someten todo a la satisfacción de sus necesidades inmediatas y crecen con el vicio del «quiero y tengo». Este es un gran engaño que no favorece la libertad, sino que la enferma. En cambio, cuando se educa para aprender a posponer algunas cosas y para esperar el momento adecuado, se enseña lo que es ser dueño de sí mismo, autónomo ante sus propios impulsos. Así, cuando el niño experimenta que puede hacerse cargo de sí mismo, se enriquece su autoestima. A su vez, esto le enseña a respetar la libertad de los demás. Por supuesto que esto no implica exigirles a los niños que actúen como adultos, pero tampoco cabe menospreciar su capacidad de crecer en la maduración de una libertad responsable. En una familia sana, este aprendizaje se produce de manera ordinaria por las exigencias de la convivencia”.

9. Ojo con el «aislamiento tecnológico»

“El encuentro educativo entre padres e hijos puede ser facilitado o perjudicado por las tecnologías de la comunicación y la distracción, cada vez más sofisticadas. Cuando son bien utilizadas pueden ser útiles para conectar a los miembros de la familia a pesar de la distancia. Los contactos pueden ser frecuentes y ayudar a resolver dificultades. Pero debe quedar claro que no sustituyen ni reemplazan la necesidad del diálogo más personal y profundo que requiere del contacto físico, o al menos de la voz de la otra persona. Sabemos que a veces estos recursos alejan en lugar de acercar, como cuando en la hora de la comida cada uno está concentrado en su teléfono móvil, o como cuando uno de los cónyuges se queda dormido esperando al otro, que pasa horas entretenido con algún dispositivo electrónico. En la familia, también esto debe ser motivo de diálogo y de acuerdos, que permitan dar prioridad al encuentro de sus miembros sin caer en prohibiciones irracionales. De cualquier modo, no se pueden ignorar los riesgos de las nuevas formas de comunicación para los niños y adolescentes, que a veces los convierten en abúlicos, desconectados del mundo real. Este «autismo tecnológico» los expone más fácilmente a los manejos de quienes buscan entrar en su intimidad con intereses egoístas”.

10. Sí a la educación sexual

“El Concilio Vaticano II planteaba la necesidad de «una positiva y prudente educación sexual» que llegue a los niños y adolescentes «conforme avanza su edad» y «teniendo en cuenta el progreso de la psicología, la pedagogía y la didáctica». Deberíamos preguntarnos si nuestras instituciones educativas han asumido este desafío. (…) «Con frecuencia la educación sexual se concentra en la invitación a "cuidarse", procurando un "sexo seguro". Esta expresión transmite una actitud negativa hacia la finalidad procreativa natural de la sexualidad, como si un posible hijo fuera un enemigo del cual hay que protegerse». (…) Es irresponsable toda invitación a los adolescentes a que jueguen con sus cuerpos y deseos, como si tuvieran la madurez, los valores, el compromiso mutuo y los objetivos propios del matrimonio. De ese modo se los alienta alegremente a utilizar a otra persona como objeto de búsquedas compensatorias de carencias o de grandes límites. Es importante más bien enseñarles un camino en torno a las diversas expresiones del amor, al cuidado mutuo, a la ternura respetuosa, a la comunicación rica de sentido. Porque todo eso prepara para un don de sí íntegro y generoso que se expresará, luego de un compromiso público, en la entrega de los cuerpos. La unión sexual en el matrimonio aparecerá así como signo de un compromiso totalizante, enriquecido por todo el camino previo”.

11. Transmitir la fe

“La educación de los hijos debe estar marcada por un camino de transmisión de la fe, que se dificulta por el estilo de vida actual, por los horarios de trabajo, por la complejidad del mundo de hoy donde muchos llevan un ritmo frenético para poder sobrevivir. Sin embargo, el hogar debe seguir siendo el lugar donde se enseñe a percibir las razones y la hermosura de la fe, a rezar y a servir al prójimo”.

lunes, 18 de julio de 2016

El Papa Francisco da consejos para cuidar el medio ambiente

Reflexiones para pensar cómo cuidar nuestro planeta



   Por Walter Calabrese


En la encíclica Laudato si el Papa nos llama a reflexionar sobre cómo tratamos nuestro hábitat y realizar una “conversión ecológica” para proteger el medio ambiente con acciones cotidianas responsables en procura del bien común y de la salud del planeta.

El texto de Francisco remarca el importante papel que cumple la familia en esta tarea de formar ciudadanos comprometidos en el cuidado de la naturaleza. En el Capítulo sexto, parte II, del párrafo 213, afirma que “En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados”.

En la encíclica Laudato si, nos deja una guía de consejos para adquirir hábitos saludables de convivencia ambiental: 

1. Calefacción, abrigarse más y evitar prenderla si no imprescindible en ese momento.

2. Evitar el uso de material plástico y de papel.

3. Reducir el consumo de agua.

4. Separar los residuos.

5. Cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer.

6. Tratar con cuidado a los demás seres vivos.

7. Utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas.

8. Plantar árboles.

9. Apagar las luces innecesarias.

10. Dar gracias a Dios antes y después de las comidas.

Para el Papa Francisco “Todo esto es parte de una generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundas motivaciones, puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad”. Sus consejos nos invitan a tomar conciencia de que el planeta necesita del cuidado responsable de cada habitante, desde el más pequeño al adulto, de la Pyme a las grandes empresas. Todos somos coparticipes de lo que le sucede a nuestro medio ambiente, por ello, a cada uno le corresponde hacer su aporte pensando que hay recursos que pueden agotarse.


Fuente: Opusdei.org

                            10 consejos del Papa Francisco para cuidar del medioambiente


El Papa Francisco: el lugar de la familia en la sociedad

El mensaje del Papa para reflexionar sobre el lugar que ocupa la familia en la sociedad


      Por Walter Calabrese


La actividad del Papa ha tenido siempre un espacio de catequesis sobre la familia. En distintas audiencias se ha referido a la situación de los padres y madres, el rol fundamental que ocupan los abuelos y el trato con los hijos. Algunas de esas reflexiones quedaron grabadas en el libro electrónico Catequesis sobre la familia (Vol. I):

1. “Es en la familia donde aprendemos a abrirnos a los demás, a crecer en libertad y en paz." Audiencia General, 18 de febrero de 2015

2. “Y ésta es la gran misión de la familia: hacer lugar a Jesús que viene, recibir a Jesús en la familia, en la persona de los hijos, del marido, de la esposa, de los abuelos, porque Jesús está allí." Audiencia General, 17 de diciembre de 2014.

3. “Sí, ser madre no significa sólo traer al mundo un hijo, sino es también una elección de vida: ¿qué elije una madre? ¿Cuál es la elección de vida de una madre? La elección de vida de una madre es la elección de dar vida. Y esto es grande, esto es bello." Audiencia General, 7 de enero del 2015.

4. “Las madres son el antídoto más fuerte a la difusión del individualismo egoísta. "Individuo" quiere decir "que no puede ser dividido". Las madres, en cambio, se "dividen" ellas, desde cuando acogen un hijo para darlo al mundo y hacerlo crecer". Audiencia General, 7 de enero del 2015.

5. “Para ser un buen padre, lo primero es estar presente en la familia, compartir los gozos y las penas con la mujer, acompañar a los chicos a medida que van creciendo." Audiencia General, 4 de febrero de 2015.

6. “El padre trata de enseñarle lo que el hijo aún no sabe, corregir los errores que aún no ve, orientar su corazón, protegerlo en el desánimo y la dificultad. Todo ello con cercanía, con dulzura y con una firmeza que no humilla." Audiencia General. 4 de febrero de 2015.

7. “Ser hijos nos permite descubrir la dimensión gratuita del amor, de ser amados antes de haber hecho nada para merecerlo, antes de saber hablar o pensar, e incluso antes de venir al mundo. Es una experiencia fundamental para conocer el amor de Dios." Audiencia General, 10 de febrero de 2015.

8. “Una sociedad que descarta a sus mayores es una sociedad sin dignidad, pierde sus raíces y se marchita; una sociedad que no se rodea de hijos, que los considera un problema, un peso, no tiene futuro." Audiencia General, 10 de febrero de 2015.

9. “¡Qué bello es el aliento que el anciano logra transmitir al joven en busca del sentido de la fe y de la vida! Es verdaderamente la misión de los abuelos, la vocación de los ancianos. Las palabras de los abuelos tienen algo de especial para los jóvenes. Y ellos lo saben." Audiencia General, 11 de marzo de 2015.

10. “Los niños nos recuerdan otra cosa bella; nos recuerdan que somos siempre hijos. Incluso si uno se convierte en adulto o anciano, aún si se convierte en padre, si se ocupa un lugar de responsabilidad, por debajo de todo esto permanece la identidad de hijo. Todos somos hijos. Y eso nos vuelve a llevar siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros, sino que la hemos recibido." Audiencia General, 18 de marzo de 2015.

El cuidado de la familia y de cada integrante es lo que nos va a ayudar a rescatar a la sociedad de las influencias de la cultura de la imagen y del espectáculo, que propone una vida superficial, que tiene como metas el poder, el dinero y el exhibicionismo virtual en las redes sociales. Los valores cristianos vividos en familia nos conducen por los caminos de Dios y nos acercan al ideal del ciudadano virtuoso, aquel que vive comprometido con la realidad de su país.


Fuente: Opusdei.org

jueves, 25 de diciembre de 2014

El texto del mensaje navideño del Papa Francisco

El relato completo del mensaje del Sumo Pontífice en Navidad


                               Francisco habló de las enseñanzas de Jesús Foto: Reuters

Este es el relato oficial en español del mensaje navideño "Urbi et Orbi" que el Papa Francisco pronunció en italiano desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en la Navidad:

Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz Navidad!

Jesús, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, nos ha nacido. Ha nacido en Belén de una virgen, cumpliendo las antiguas profecías. La virgen se llama María, y su esposo José.
Son personas humildes, llenas de esperanza en la bondad de Dios, que acogen a Jesús y lo reconocen. Así, el Espíritu Santo iluminó a los pastores de Belén, que fueron corriendo a la cueva y adoraron al niño. Y luego el Espíritu guio a los ancianos Simeón y Ana en el templo de Jerusalén, y reconocieron en Jesús al Mesías. “Mis ojos han visto a tu Salvador - exclama Simeón -, a quien has presentado ante todos los pueblos“(Lucas 2:30).

Sí, hermanos, Jesús es la salvación para todas las personas y todos los pueblos.

A él, el Salvador del mundo, le pido hoy que guarde a nuestros hermanos y hermanas de Irak y de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal. Que la Navidad les traiga esperanza, así como a tantos desplazados, prófugos y refugiados, niños, adultos y ancianos, de aquella región y de todo el mundo; que la indiferencia se transforme en cercanía y el rechazo en acogida, para que los que ahora están sumidos en la prueba reciban la ayuda humanitaria necesaria para sobrevivir a los rigores del invierno, puedan regresar a sus países y vivir con dignidad. Que el Señor abra los corazones a la confianza y otorgue la paz a todo el Medio Oriente, a partir la tierra bendecida por su nacimiento, sosteniendo los esfuerzos de los que se comprometen activamente en el diálogo entre israelíes y palestinos.

Que Jesús, Salvador del mundo, custodie a cuantos están sufriendo en Ucrania y conceda a esa amada tierra superar las tensiones, vencer el odio y la violencia y emprender un nuevo camino de fraternidad y reconciliación.

Que Cristo Salvador conceda paz a Nigeria, donde se derrama más sangre y demasiadas personas son apartadas injustamente de sus seres queridos y retenidas como rehenes o masacradas. También invoco la paz para otras partes del continente africano. Pienso, en particular, en Libia, el Sudán del Sur, la República Centroafricana y varias regiones de la República Democrática del Congo; y pido a todos los que tienen responsabilidades políticas a que se comprometan, mediante el diálogo, a superar contrastes y construir una convivencia fraterna duradera.

Que Jesús salve a tantos niños víctimas de la violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a convertirse en soldados; niños, tantos niños que sufren abusos. Que consuele a las familias de los niños muertos en Pakistán la semana pasada. Que sea cercano a los que sufren por enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de ébola, especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea. Agradezco de corazón a los que se están esforzando con valentía para ayudar a los enfermos y sus familias, y renuevo un llamamiento ardiente a que se garantice la atención y el tratamiento necesario.

El Niño Jesús. Pienso en todos los niños hoy maltratados y muertos, sea los que lo padecen antes de ver la luz, privados del amor generoso de sus padres y sepultados en el egoísmo de una cultura que no ama la vida; sean los niños desplazados a causa de las guerras y las persecuciones, sujetos a abusos y explotación ante nuestros ojos y con nuestro silencio cómplice; a los niños masacrados en los bombardeos, incluso allí donde ha nacido el Hijo de Dios. Todavía hoy, su silencio impotente grita bajo la espada de tantos Herodes. Sobre su sangre campea hoy la sombra de los actuales Herodes. Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús.

Queridos hermanos y hermanas, que el Espíritu Santo ilumine hoy nuestros corazones, para que podamos reconocer en el Niño Jesús, nacido en Belén de la Virgen María, la salvación que Dios nos da a cada uno de nosotros, a todos los hombres y todos los pueblos de la tierra. Que el poder de Cristo, que es liberación y servicio, se haga oír en tantos corazones que sufren la guerra, la persecución, la esclavitud. Que este poder divino, con su mansedumbre, extirpe la dureza de corazón de muchos hombres y mujeres sumidos en lo mundano y la indiferencia, en la globalización de la indiferencia. Que su fuerza redentora transforme las armas en arados, la destrucción en creatividad, el odio en amor y ternura. Así podremos decir con júbilo: “Nuestros ojos han visto a tu Salvador“.

Con estos pensamientos, Feliz Navidad a todos.

                                             Informe de Visión 7 TV Pública Argentina


El Papa Francisco condenó la persecución religiosa

El Papa Francisco hizo un llamado al mundo para terminar con la persecución implacable que existe contra las minorías étnicas y religiosas

  

                                    El Papa saluda a los fieles en Navidad Foto: EFE

   Por Walter Calabrese

En la tradicional bendición papal Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo) en la Navidad, el Papa Francisco hizo un llamado al mundo para terminar con la persecución implacable que existe contra las minorías étnicas y religiosas en Irak y Siria. También se refirió a otros conflictos, como el que sufre el pueblo ucraniano, la epidemia de ébola en África Occidental y el maltrato de los niños.

"Hay muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús", refirió con dolor Francisco desde el balcón de la basílica de San Pedro, en el Vaticano ante miles de fieles que llenaron la plaza de San Pedro.

El Pontífice oró a Dios por los zonas azotadas por las guerras, como "Irak y de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal", afirmó Francisco. Luego recordó que el Papa Benedicto XVI ya había hecho un vivo reclamo en defensa de los cristianos que son perseguidos en la bendición Urbi et Orbi de 2010. En aquella ocasión, el Papa solicitó a los funcionarios políticos una “solidaridad activa” para cuidar a los cristianos que eran perseguidos y maltratados en Irak y Oriente Medio.

"¡Qué la Navidad les traiga esperanza, así como a tantos desplazados, prófugos y refugiados, niños, adultos y ancianos, de aquella región y de todo el mundo", rogó Francisco en esta Navidad. También pidió que "reciban la ayuda humanitaria necesaria para sobrevivir a los rigores del invierno, puedan regresar a sus países y vivir con dignidad".
Francisco fue recorriendo los conflictos en Tierra Santa, Ucrania, y las guerras en el continente africano.

En su segundo mensaje de Navidad de su pontificado, el Papa se refirió a "los niños víctimas de la violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a convertirse en soldados, y a los niños abusados". Además, oró pidiendo la intercesión del "Niño Jesús para los niños asesinados y maltratados antes de ver la luz, privados del amor de sus padres y excluidos por una cultura que no ama la vida".

Con tristeza, Francisco volvió recordar el sufrimiento que padecen los niños en el mundo que deben desplazarse de sus tierras o que mueren en los bombardeos ante "nuestros propios ojos y nuestro silencio cómplice". "Su silencio impotente grita ante la espada de los Herodes. De los actuales Herodes", concluyó.

El Papa pidió a Jesús que "consuele a las familias de los niños muertos en Pakistán la semana pasada" y que proteja "a los que sufren por enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de ébola, especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea".


En un planeta convulsionado por guerras, epidemias y persecuciones es imperioso elevar la voz para reclamar por respeto y paz por los más desprotegidos. La Navidad es el tiempo para la reflexión, para entender el mensaje de hermandad que trajo Jesús. Francisco así lo entendió, pidió por la paz de los lugares donde no se respeta la vida.

                                                               Informe Euronews