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jueves, 24 de agosto de 2017

El Día del lector

A partir de este año, el 24 de agosto se celebra el Día del Lector en homenaje al nacimiento de Jorge Luis Borges, en coincidencia con el día del nacimiento del escritor en 1899.

La iniciativa tiene como finalidad "promover la lectura y la democracia a través de la realización en dicha fecha de actos de divulgación de las letras y de reconocimiento a la obra y trayectoria de la máxima figura de la literatura nacional".

Para recordar a Borges:
“El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo. Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro los aburre lo dejen; que no lo lean porque es famoso, que no lean un libro porque es moderno, que no lean un libro porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz." También solía decir: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”


jueves, 6 de abril de 2017

Sugar Ray Leonard vs Marvin Hagler: a 30 años de una pelea histórica

En el emblemático Caesar´s Palace de Las Vegas Leonard daba una cátedra de boxeo y vencía al hasta ese momento imbatible Hagler


Por Walter Calabrese


El 6 de abril de 1987 Las Vegas era el escenario para un combate entre dos leyendas del box. Uno con un presente inmejorable, Marvin Hagler, que venía a intentar mejorar el record de 14 defensas del título consecutivas de los medianos, que hasta ese momento era propiedad de Monzón. Hagler era un peleador hábil, con una zurda punzante, tan aguda como versátil. A los 32 años, las estadísticas decían que acumulaba 67 victorias, 2 derrotas y 2 empates, en su esquina lo acompañaban Goody y Pat Petronelli.

Enfrente del campeón reaparecía Sugar Rey a los 30 años, luego de una operación de retina en su ojo izquierdo, algo que lo mantuvo un tiempo sin pelear. En 1984 había intentado su regreso al ring contra Kevin Howard, pero sólo fue una pelea sin brillo. La apuesta de Leonard era riesgosa, necesitaba aumentar de peso para subir de categoría. Los pronósticos eran inciertos, mucho desaconsejaban su vuelta y en estas condiciones enfrentando al mejor púgil del momento. Claro que Leonard tenía pergaminos como para subirse a ese ring con autoridad: campeón olímpico y dos títulos mundiales. Sus números lo respaldaban: 33 victorias y una sola derrota ante Mano de Piedra Durán. En su rincón estaban Ángelo Dundee, Jancks Morton y Dave Jacobs.

La pelea fue promocionada por el legendario Bob Arum en el casino más prestigioso de Las Vegas. Se vendieron 15.400 entradas y se recaudaron 7.900.000 dólares. Además, las bolsas que se llevaron cada contendiente fueron astronómicas para la época, era la primera vez que se repartía una bolsa con dos dígitos para cada boxeador: 11 millones de dólares para Leonard y 12 para Hagler.

Las apuestas, el otro gran negocio del boxeo, estaban 7 a 1 a favor del campeón Marvin Hagler. Tres días antes de la contienda bajaron a 4, luego de que Leonard realizara un entrenamiento para el público en el que sorprendió a todos por la velocidad de sus movimientos. Los especialistas vieron entonces que Sugar Ray estaba intacto, que la leyenda continuaba.

El combate fue cambiante, pero subiendo en calidad y en emoción. Sugar Ray muy pensante, mucho traslado con impactos certeros, corriendo el ring pero golpeando con ese magnífico repertorio variado que lo caracterizaba. Con esa estrategia de pelea Leonard apabulló por momentos a Hagler con golpes rápidos y combinaciones que levantaban al público de la platea. En el 8° y11° round Sugar Ray hizo la diferencia en las tarjetas al dominar plenamente en esos asaltos.

Al respecto se refería 
Osvaldo Príncipi, “con el paso del tiempo se convirtió en una clase magistral de boxeo. Leonard peleó con el cerebro y Hagler boxeó con sus músculos”.

La decisión del combate fue dividida, los jurados Moretti y Guerra lo vieron ganador a Leonard por 118-110 y 115-113, mientras que Lou Filipo vio triunfador a Hagler por 115 a 113.
El público y la prensa discreparon con el fallo, muchos creyeron que los números de Filipo no reflejaban lo que había sucedido en el ring, en una velada donde Sugar Ray Leonard alcanzó su mayor estatura boxística, inolvidable y, tal vez, irrepetible. Para muchos, Leonard y Muhamad Alí están en la cima del podio de los más grandes boxeadores de la historia.


A 30 años de Juan Pablo II en Argentina



Por Walter Calabrese

El 6 de abril de 1987 el Papa Juan Pablo II realizaba su segunda y última visita a la Argentina. En esta ocasión realizó una gira que duró hasta el 12 de abril en su paso por Viedma, Buenos Aires, Bahía Blanca, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Rosario y Paraná. El viaje culminó con un multitudinario acto en el Obelisco.

Juan Pablo II había despertado un fervor apasionado entre los fieles católicos en las nueve ciudades en donde dirigió 26 mensajes pastorales en el que mantuvo su línea pastoral y teológica, sin aludir a temas de la esa época. Se estima que cuatro millones de personas asistieron a verlo en todo el país. Sus mensajes hablaban sobre la vida, la paz, la unidad familiar, el amor, la justicia, la reconciliación, la dignidad del hombre y la evangelización.

También se reunió con obispos, sacerdotes, laicos consagrados, diplomáticos, sindicalistas, trabajadores, políticos, inmigrantes, aborígenes, empresarios y con representantes de otras religiones.

El Domingo de Ramos desarrolló la III Jornada Mundial de la Juventud, aprovechando ese fuerte lazo que mantenía con los jóvenes. En un inmenso altar situado en la avenida 9 de julio el Papa se dirigió a una multitud que llegaba hasta muchas cuadras detrás del Obelisco.

Sin duda, para los argentinos fue una visita inolvidable, puesto que el Papa era un gran referente de los jóvenes y un actor político trascendental en el camino para liberar a los países de Europa del Este de la Cortina de Hierro, en particular, de su querida Polonia.


miércoles, 5 de abril de 2017

Fujimori: A 25 años del autogolpe en Perú


                                                                                                                                                                                   Por Walter Calabrese

El 5 de abril de 1992 el presidente Alberto Fujimori cerraba el congreso, suspendía la Constitución, intervenía la justicia y declaraba el estado de emergencia, literalmente se trataba de un autogolpe de Estado en Perú. A partir de ese hecho, se comenzó de hablar de “Fujimorazo” para referirse a los autogolpes.

Lo curioso es que esa decisión contó con el 82 por ciento de aprobación de la población y con el respaldo del ejército. Fujimori puso como excusa para tomar ese camino que el congreso estaba bloqueando y politizando la lucha contra el grupo guerrillero Sendero Luminoso, que en verdad estaba realizando atentados sangrientos. Además, consideraba que el parlamento no contribuía con la recuperación económica de Perú.

En la noche del autogolpe, los militares habían censurado a los medios de comunicación y disolvieron el congreso de un plumazo. Más tarde, el ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos sobornó a los dueños de los canales de televisión para controlar la línea editorial en sus transmisiones. Así, Fujimori tomó el control de los medios a través de prebendas, compra de voluntades o de la asfixia financiera.

La jugada del presidente Fujimori no llegó a buen puerto, aunque fuera reelegido en 1995, en noviembre del año 2000 tuvo que huir del país hacia Japón por las acusaciones por corrupción y violaciones a los derechos humanos. Más tarde, fue arrestado en Chile en el 2005 y extraditado a Perú en 2007. En el 2009 se lo condenó a 25 años de prisión por dos matanzas en la que 25 personas perdieron la vida por la intervención de un grupo militar que operaba en forma encubierta para el gobierno de Fujimori. También fue condenado por el secuestro de un empresario y un periodista.

Una noche triste para Latinoamérica, recordarlo es una manera de mantener fresca la conciencia democrática para evitar que se repita.